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Ying Yang

Cartas de ningún sitio. I


Me aburrían las conjugaciones de los verbos fuertes y me paseaba entre recuerdos, entre membranas y cutículas, buscando razones justas. 
Algo que marcara la dichosa diferencia.
El silencio que acunado por las notas se me volvía cariñoso, me llevaba a algún sitio de mi mente al que no quería ir. Nunca llegue a entender esa parte de mi historia.

Las Navidades habían vuelto, pero esta vez a penas me rozaban. Demasiadas cosas rotas.
La tarde se me había volado como una hoja a medio escribir de la mano y sólo pensaba en adagios, sin estridencias, ni grandes métodos de impacto. 

Estaba cansada y lo notaba en cada una de mis células, me acunaba de sentimientos intentándome buscar la fuerzas para romper los problemas en pedacitos y así poderlos digerir. 
Realmente me seguían importando un huevo ciertas cosas, tenía claro que lo importante no se escribe, se siente y se respira. Y la aspiración a cierta disciplina se disgregaba en las ganas de tener toda la libertad para escribir lo que me diera la real gana blogosférica. 

Según escribía y pasaban los minutos, soñaba, sé que soñaba porque podía plasmar las letras y sentirlo a mi espalda, distinguiéndolo en  perfecto presente de indicativo. Todo muy raro si nunca has pensado mucho más allá del límite.
No había hubieras o hubieses, al mirarnos sabíamos que había dentro y supongo que esa era la conclusión y la única conclusión.
Me sonreía al pensar esa manía y necesidad de la explicación sobre las cosas, porque por mucha evolución personal que tuviéramos, había partes, trozos, cachos, pedazos de cosas nuestras que no se iban a cambiar y no se podían explicar.

Qué no hubiera explicación tenía su embrujo y su magia y las chispas saltaban por si mismas cada vez que el chimpún nos atacaba. Eramos felices dentro de tanto desorden.

En esta parte de la historia me sentía muy extraña escribiendo sin parar y del tirón. (guiño). 

Se me hace tarde y nadie a excepción de ti me acompaña. No quiero hacerte esperar. Eramos tan huérfanos de sensaciones cuando nos encontramos...
Me gustaría regalar metáforas a todo el mundo para arrancarles sonrisas y cosas guapas pero no puedo con todo, con mi ánimo y tu empeño, me refiero.

(Si alguna vez te hice sentir, me doy por satisfecha)  





2 comentarios:

UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

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