Creative Commons License Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Ying Yang

Del derecho y del revés, lo mismo es.

Era una mujer sencilla, nunca se había pintado las uñas de los pies y el día que lo intentó acabo pintandose los dedos con gestos de puntos y sonrisas.
A veces le gustaba ponerse dos coletas para dormir y saltar a la pata coja en su cama. Con dos vueltas los pantalones del pijama y tres en las mangas. 
De pequeña dormía con cinco muñecos uno por cada miedo y empezaba saltando cinco veces con dos pies.
Siempre caía en la cama muerta de la risa cuando los saltos le hacían la puñeta de catapultarla a lo alto del cielo y las estrellas amigas le chillaban sus cosas.
Cuando las carcajadas le dejaban suave y blandita,  se quitaba las coletas, se cepillaba el pelo,  se ponía la camiseta vieja, apaga la luz...y abría el primer cajón de su mesilla.
Dentro de la mesilla estaba la luz de las sonrisas. La del arco iris.
   

4 comentarios:

  1. ¡¡Puerta!! ¿Qué puerta? qué en el cuento éste no hay puertas.
    ;)

    ResponderEliminar
  2. A mí la ilusión me la han machacado pero las risas no...tengo muchas

    Muchas gracias, Conxa.
    Un besazo, qué eres un peazo encanto.
    ;)

    ResponderEliminar

UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

Entradas populares

Tuiteame.