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Ying Yang

EStoy sin palabras.....

En mis manos un libro.
"La bruja de Portobello" de Pablo Coelho.
Disfruto la portada y leo la contraportada.

Abro el libro dejando al azar que palabras me iluminaran:

".......Aún así, sabes que no puedes parar. Luchas, pero no eres capaz de controlar tus dudas. Mira bien esta vela, en este momento es tu universo;concentra tu atención, ilumina un poco a tu alrededor. Respira hondo, retén el aire en tus pulmones el máximo tiempo posible, y expira, repítelo cinco veces.
Ella obedeció.
Este ejercicio debería haber calmado tu alma. Ahora recuerda lo que te he dicho. Tiene que creer que eres capaz, que ya has llegado donde querías......"

De nuevo me quedo pasmada ante tanta casualidad.
No es una señal, no tiene sentido.
Athena, y yo quiero leer Atenea.
Bruja y yo recito la canción de Fito.
(En mi mente la bailo entre sus brazos y sus ojos acarician los mios).
...A mi mente viene el recuerdo de la certeza de la existencia de los seres mágicos.

..... Y me pierdo en mi locura, y sonrió porque quiero, porque me da la gana, porque mi locura es mía.
Sonrió de nuevo dibujando mentalmente al dueño del manicomio....y se habrá quedado sin respiración y sonriendo sin medida, sus labios acaban de sentir los míos y el abrazo que le he dado le ha iluminado la vida....La bruja llora desesperadamente por su amor. Ella lo tiene, algunas veces se le olvida.

Te amo, te amo...hay que "joderse" cuanto te amo.......jajajajajajajajajaja....La mezcla de todas ellas es la mejor.
Besos toooosss pa tossss.

1 comentario:

  1. ....amo. Le dirias...
    Amanece...otro dia mas ...sin ti...
    no quiero estar..no quiero ser...
    no sin tu amor.
    Sé que no me amas...callo. No pienso...

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Ying Yang
UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

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