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Ying Yang

Tras el fondo

Sus sensaciones se transformaban según su vivaracha mirada se paseaba por los renglones…

¿Por qué le gustaba tanto leer?
La comisura de sus labios sonreía, su corazón palpitaba alegre, su estómago se encogía. Otras veces, sus lágrimas dulces intentaban brotar de las relucientes elipses de miel que tenía por ojos y otras a los dos párrafos caia en el aburrimiento absoluto.

Nunca le importaba como estuviera escrito, simplemente buscaba sensaciones alejadas de aburrimientos.

Sonambulos eternos

Soñaba con su amante, harían el amor.
Dulce.
Salvaje.

¡ Que las catacumbas del cielo y del infierno! Retumben a la vez…
Qué los planetas del universo pierdan sus órbitas
Qué la noche y el día se fusionen en luz nueva

y luego si los cuerpos les dejaban ganas se susurrarían cuentos.
Cortos, bellos, intensos...

Eres la eternidad del gozo...
Tu voz melodía original de mis poros...
Tus manos…
Tus dedos juncos jugetones dentro de mí...
Tu lengua el punteo firme de tu encuentro en mi placer...
Tu cuerpo el acople perfecto de mi incultura…
Tu posesión eternidad én mí...

…y así lentamente y bajito muy bajito...Todos y cada unos de los días de los momentos posteriores, donde la lujuria se convierte en ternura  y la intensidad se convierte en calma…
Y el sueño les llegaría en el apacible sosiego de sentirte disfrutados….


Permitidme guardar silencio...y no relataros de que modo y manera, esta entrada ha llegado a mi inspiración ...

2 comentarios:

  1. Hola Anele, después de leer el poema, de tu inspiración , me ha llenado de extasis ... total.


    Un abrazo de cariño y amistad de MA .

    ResponderEliminar
  2. MA, me complace leer eso.

    ;)
    Abrazo.

    ResponderEliminar

Ying Yang
UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

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