Creative Commons License Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Ying Yang

Mario. (Ya te amaba entonces)

Hagamos un trato Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Te amo, dios de ojos oscuros

Y negar eso es negarme a mi misma

En paz descanse...

Yo le daré las gracias por sus versos , y le daré las gracias por recordarme mi profundo amor.

Gracias, Mario.

3 comentarios:

  1. Ese es uno de mis poemas favoritos, ese "usted sabe que puede contar conmigo"...ese humor... esa siempre sonrisa... Pues me sumo a tus gracias! y como dijo él: " la muerte sólo es síntoma de que ha habido vida". Pues vivamos!!!

    ResponderEliminar
  2. Nefertary...
    Sé parte de mi esquina cuánto quieras y reconstruyamos juntas nuestros espejos.
    Que las letras que plasman nuestros sentimientos nos unan a la distancia, acercándonos en momentos tristes como éste y en otros alegres, que espero, próximamente nos llegarán a ambas, y ya nos reíremos de nuestras horas de lamento, burlándonos de la tristeza por estar desterrada.

    ResponderEliminar
  3. Carito me caes bien...haremos eso.

    Un guiño

    ResponderEliminar

Ying Yang
UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

Entradas populares

Tuiteame.