Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales. Mario Benedetti
Los vecinos, la tarde, gritando cada vez que Federer fallaba una bola. De traca.
ResponderEliminarMe gusta el nombre del blog, blog.
ResponderEliminarLo de blog me lo tomaré como un piropo.
ResponderEliminarEs juan y super, mira que dejar que le dieran la tarde...
ResponderEliminarUmmmm a mi ayer se jodió del todo el horno.. y me dieron... lentejas!!! Que si las quieres las tomas, y si no las dejas... eso dicen ;)
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