Revolver las vísceras con el corazón puede ser el punto justo.
Melancolía.
Ya te dije: Punto intermedio entre pena y tristeza.
Si amarte fue mi penitencia. Olvidarte mi pecado.
Por un segundo, por un instante...Ni mil palabras. Ni mil distancias...
Si amarte fue mi penitencia. Olvidarte mi pecado.
***
A ti Sr. Mx: El azul de las aguas será mi acelerador de partículas.
Embargados por la triste esperanza de recuperar el sentimiento roto se escribían palabras provocadoras carentes de amor y llenas de racionalidad espontánea.
Una provocación racional llevo a otra provocación. Sumando y siguiendo el inevitable hecho de quien de los dos estaba más congelado o desprovisto de emociones sintetizadas en eso que llamaban amor. No eran psicópatas, buscaban de algún modo y manera la construcción que no deconstrucción de esa remota posibilidad de emoción sensitiva que les transmitiera un reflejo involuntario de algo. Algo. Ni siquiera hermoso o transparente, simplemente Algo.
Embargados por esa provocación racional y consciente, se encontraron sumergidos en un mundo totalmente sensual y sin límites...
***
Nota de autor: Algún día contare la verdadera historia de amor de Nefertary, pero no sé si los cimientos de la blogosfera resistirian. Algunos se lo tomarian como una batalla y no como la historia más increible jamás contada.
No tema compartir de punta a cabo, y hasta el más mínimo detalle, las secretas confesiones de madame Sade. La blogósfera resiste todo, incluso a sí misma.
ResponderEliminarFascinante tu comentario.
ResponderEliminarLa historia verdadera sólo se puede escribir tras las declaraciones de quienes en ella intervinieron.
La verdadera Historia de amor sólo ella.
Y la circunstancia. Mundana o quizás divina o quizás sádica o quizás maquiavélica sólo él.
La filosofía pasa por el Marqués de Sade.
Y simplificando la circunstancia él la tiene justo donde la quería tener y justo donde a ella no la importa estar.
Ya dije que era la historia mas increible jamás contada.
;)