Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales. Mario Benedetti
te leo, tu me lees???
ResponderEliminarsoy supraliminal, LEEME!
Se me acabo la ciencia hermenéutica, de veras.
ResponderEliminarAunque he de reconocer que el misterio es mi perdición...
mmmmmmm¿te leo? o ¿te siento? Qué prefieres
COETZA: Mueve la pieza.
ResponderEliminarTú me lees y ¿él?
ResponderEliminarÉl tan distante y tan cercano...
Camisetas, calzoncillos de colores....Todo un arco iris ¿Qué llevara dentro?
PQ.:
Quiero realidades, me gustas tanto que si entro en el juego me quedare con sueños humedos y mi cama vacia.
NEFER
¿Dónde está el corazón?
ResponderEliminarMuchas entradas atrás...El cora&ao me lo han sisao.
ResponderEliminarCONAESSO. Te tire un beso.