Esas esculturas. Amantes silenciosos paralizados...
No eran elegidos al azar, mientras explicaba técnicas e historia del artista. Ella les estudiaba minuciosamente...se excitaba de su propia excitación.
Los ojos, las manos y la espalda era su único método de selección.
Las manos de sus amantes debian ser de dedos largos, grandes, finas, fuertes...conjunción de perfección y vida.
Los ojos debian ser oscuros. Con luz de transmisión directa, de esos que te enfocan y te recorren el alma en un microsegundo de encuentro focal.
Espaldas con centímetros por recorrer por sus largas uñas y lengua lasciva.
Traje de chaqueta oscuro y camisa blanca, tacones altos, moño, pendientes sobrios y largos que destacasen el recorrido de su cuello, apenas maquillaje.
Un amuleto sujeta su brillante melea, desde el día que decidio a usarlo de nuevo, sus encuentros sexuales eran formidables y sus cuardenos al respecto de ellos su memoria historica.
Fornicar era su gran pasión y su mayor vicio.
Ni las grandes lecturas, ni los paseos por el Retiro a primera hora de la mañana con el olor a hierba y tierra mojada, ni los viajes para otear la genuina linea del horizonte, ni las risas, ni sus amigos, ni las grandes tertulias metafísicas....nada. Tanto como aquello.
Gracias, Tron. De lo mejor ....algo que me saque de este aburrimiento. Dime tu blog. Te lo ruego...
http://sinrazonsuficiente.blogspot.com/
ResponderEliminarTanto hacerme el indiferente me tiene muy caliente.
jajajajajajajajajaja...pero como me gusta que me arranquen risas.
ResponderEliminarOlé.