Cuando necesito, me acuerdo de la desilusión.
Y a veces me hago más fuerte.
Y cuando algunas mañanas mientras amanece con el sabor del café en mi boca, evoco los sueños que no recuerdo mirando los picos de las montañas y descubro que no me he quitado la boina esperando que se me evapore el frío de la calle.
Me toco la cabeza enfundada en lana y sonrío.


te acuerdas de la desilusión solo cuando lo necesitas??
ResponderEliminarsería una ventaja tremenda.
...me voy a leer tu entrada.
ResponderEliminar;)