Coger las letras y jugar a la inconfundible demanda del tiempo.
Dejarse llevar por la agonía incierta e irreal y jugar a ser los dioses de las verdades.
Escribir sin insistencias ni demandas, ni berrear las verdades de los incomprendidos.
Mover las piernas de la cabeza y bailar por la pantalla blanca en el intento infructuoso de convencer a los demás de la estupidez platenaria.
Salir a la calle y promover las sonrisas. Salir a la calle y disfrutar del mundo mentiroso y cruel. Mientras una manzana más, es mordida por el pecado de la mentira.
Rodearse de gente verdadera que sintetiza el conocimiento del mundo en el sonido arítmico de su corazón porque está vivo y late.
Perdonar a los odiosos plañideros y volver a la línea recta de la supervivencia. Esconder lo que nunca perdonan y disfrutarlo tras la vela de la esencia que pocas personas son capaces de encontrar.
Olvidarme de la existencia del mundo y escribir con la única certeza de que nunca podré competir conmigo misma y que los perros rabiosos infectan sus heridas al lamerlas...vaciar mis dedos tecleando cosas que no quiero que lea nadie y me sumerja ahogando mi respirar con su pie en mi cuello manipulando mis gritos de lo que sea.
Libertad, libertad, libertad...

La existencia. Ya lo decían en Tierra de Medem: "La existencia va acompañada de un sonido de fondo, llamado angustia, que solo se soporta a medias".
ResponderEliminarEs necesario diferenciar las cosas, lo que siempre existe sin haber nacido y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser
ResponderEliminarPlatón.
;)
Salir a la calle y promover las sonrisas.
ResponderEliminarMe gusta esa propuesta y me sorprende tu blog. Ese escudo llama la atención, como esa terrible sensación de un pie pisando para manipular, tan certera como lamentablemente real.
Ha sido un placer llegar y espero volver
Salud
Cada vez estoy más convencida de que la libertad está en nuestra cabeza.
ResponderEliminarY yo llevo medio camino hecho y lo estoy consiguiendo a pasos agigantados.
Ahí fuera están las convenciones sociales, laborales, los pisapies, los plañideros y los odiadores profesionales...
Y sí, promover sonrisas. Pero ni siquiera sonrisas de bondad. Ir por la calle sonriendo y pensando que la suciedad casi ni te toca. Porque tú eres tú. Haces lo que quieres. Vives contigo...y es lo que hay.
(Y al que no le guste que "apenque")
Jamía, en contraposición contigo, yo tan "literaria" como siempre.,
..cuando estoy de buen rollo soy especialista en promover sonrisas.
ResponderEliminarEl Pinto, espero que así sea.
Fiebre aquí libre albredio...con humor, con inteligencia y con afán sobre todo de buen rollo...además te leo con acento andaluz, qué me mola.
Gracias a todos por los coment...me gustan y si digo lo contrario miento.
Abrazos... uys¡¡¡me acaba de entrar un sonidito de coment. La cosa....joder, que peseaaaaaaaaa...pobrecita.
Guiños y reguiños
;)
Pajas mentales.
ResponderEliminarOyes Mortaled@ o Filemon/@. Da igual. He escrito otra entrada en mi blog rojo...pasate y me dices si te gusta.
ResponderEliminar;)
Anele:
ResponderEliminarGracias por tus visitas y tus palabras. Y lo siento, el color verde oliva es innegociable ;)
Un abrazo.
Estimado Borgart,
ResponderEliminarNo hay porque darlas. Me lo temia, yo también lo siento.
;)
Es tan evidente que el agua se pasea por su blog, que mis comentarios son innecesarios o no necesarios...
¿De qué dependerá la forma de expresión literaria?
Tema para la próxima tertulia de ustedes. Lástima, no me inviten.
Un beso. Hoy estoy rumbosa
;)
Espero ansiosa su próxima entrada.