Los segundos eran miles de sueños y los minutos...
Aquella hermosura incierta que vivió, tantos años de su vida imaginando que nunca dejaría de ser feliz...
Le aterraba la muerte, con nueve años se levantó sin poder respirar, obsesionada con que tenia cancer y rogando a dios, ese católico apóstolico y romano que le diera algo de tiempo y pudiera recibir con toda la transcendencia del momento el cuerpo de cristo.
Y en el joyero de su primera comunión guardaba los dientes que le arrancaron y la pinza del cordón umbilical de su hijo.
(Recordó)
En el nombre de cristo
Amén.
..y todavía no encontraba el título de su vida, ni el de la delineación de las mariposas...
Lloraba sin poder remadiarlo cuando pensaba que sus mentiras eran su verdad
¿A qué huelen las nubes?
y sonrió intentando que no se le rajara el corazón
PS.
Juro que escribí la entrada antes de ver el maravilloso blog de las palabras...explícame eso.
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