9:30 Abrir los ojos. Necesidad corporal. Un cigarro, un café. Asomarse a la ventana y disfrutar de la extraña mezcolanza de la luz solar con bruma. Algo de fresco. Mi cuerpo.
Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales. Mario Benedetti
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