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Ying Yang

Harta

Durmió tan bien y tan placidamente que cuando despertó se extraño. No había ninguna manifestación esotérica en pensamiento abstracto. ¡Qué raro! pensó.

El café le despejo tanta claridad mental y empezó a elucubrar una nueva circunstancia.
La resaca del sábado se había esfumado y supuraba de nuevo feromonas por sus poros.
Esta vez debía teledirigirlas. Los encuentros sexuales con desconocimos habían dejado de ser novedosos y excitantes.
Sabía como sería y lo que iba a pasar y eso concluía en una sola palabra: Aburrimiento.
Podría multiplicar por infinito su número de amantes circunstanciales pero no eran amantes eran varones con pene erecto buscando humedades lascivas.
Ella sabía que si había una próxima vez sería igual que la anterior. Cambiar altura y tamaño y palabras de una conversación jadeante no evitaban el hecho de que la copulación se quedará en eso, simple copulación.
Quería algo más, algo más intenso, más vivo. Algo que activara sus neuronas, quería motivación y provocación. Motivación cerebral y provocación corporal.
Una suma de logaritmos neperianos que le bloquearan las neuronas dejándola lobotomizada .
Un polvo matemático-astro-físico que confluyeran en un teorema de fórmulas. Teorema de ciencias exactas mas ciencias empíricas.
Nada de discursos intelectuales y culturales producidos por egos bloqueados por miles y millones de palabras leídas en textos ajenos.
Palabras concretas, frases concisas. Llenas de verdad absoluta porque le estarán leyendo el puto pensamiento.
Sin replicar, sin que pueda replicar...
Embestidas físicas con el seso totalmente bloqueado ante tanta verdad absoluta.
Fúndeme la neuronas de puro placer fisico-mental que pueda hacer una oda del absolutismo creyendo con certeza que nos pasamos el relativismo por el forro de tus cojones.

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Ying Yang
UFS: Unión de Folladores Salvajes.
Ufs: Unilateral fusión de sensaciones.

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Mario Benedetti

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