Baila conmigo o simplemente disfruta mirando como acarician mis caderas el espacio.
El sábado me deleite bailando treinta centímetros por encima.
Todos miran y a mí me importa un carajo.
No era exhibición era expresión corporal en estado puro.
Nunca me creísteis cuando decía que era vergonzosa, realmente lo era. El setenta y cinco por cierto de mi creatividad estaba escondido.
El airecillo que entra por mi ventana me excita. En mi mente nace una inspiración sensual y salvaje.
Esta vez, será sólo mía encanto, porque en verdad me apetece echarte de menos.
Si te la bailo será la auténtica canción del verano.
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